mayo 24, 2024
Estefanía ParejaOpiniónPortada

¿Animales asesinos o tutores irresponsables?

La muerte de dos niños tras el ataque de perros, en los últimos tres meses, ha consternado al país. Es doloroso e indignante cuando se pierden vidas de esta forma, más si se trata de vidas de seres tan vulnerables como los niños.

Ligado a estos penosos acontecimientos, también se pone sobre la mesa una conversación respecto a la tenencia de perros, en espacial de razas como la pitbull. Aunque en esta conversación lo primero que salte sea el ‘sacrificio’ del animal, el ataque de perros va mucho más allá, incluso cuando hay medios de comunicación generando debate sobre ello. En esto tienen una alta responsabilidad los gobiernos de turno nacionales, locales y la ciudadanía en general.

Partamos de una verdad: el error de “humanizar” el comportamiento de los perros. El antropocentrismo en su máxima expresión. Los perros son seres inteligentes. Hay estudios que corroboran que tienen cierto nivel de razonamiento, pero es uno diferente al humano. Albert Einstein dijo: “Si juzgas a un pez por su habilidad para trepar un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es un necio”.

Los perros de raza Pitbull (y otras razas como rotweiller, doberman, pastores alemanes, etc.) han sido objeto de controversia y estigmatización durante años debido a su reputación de “ser agresivos”. Nada más lejos de la verdad.

Según el American Temperament Test Society (ATTS), una organización sin fines de lucro que evalúa el temperamento de diversas razas de perros, los Pitbulls obtienen una tasa de aprobación del 86.4%, superando, incluso, a razas populares como los Golden Retrievers y los Beagles. Cuando se refieren a aprobación, lo hacen midiendo temperamento, comportamiento, e interacción con personas de todas las edades.

La veterinaria zootecnista quiteña Cristina Cely nos comenta que ya no se puede hablar de pitbulls como tal, sino de perros ‘tipo Pitbull’, por la cantidad de mezclas y cruces que las personas han hecho que se den entre canes. Hay perros que visualmente podrían parecer pitbulls, pero en realidad no lo son y, además, existen muchos criaderos clandestinos. En ellos, se realizan mezclas sin control entre razas y generan animales potencialmente inestables de los que no se sabe cómo será su comportamiento.  Criaderos ilegales regentados por humanos.

A eso hay que sumarle – dice la doctora Cely- que la actividad ilegal de pelea de perros sigue vigente y que desde cachorros les enseñan a matarse entre sí, incluso entre hermanos. Indica también que los perros molosos o de mandíbulas fuertes no es que se les “traba” la mandíbula cuando muerden, sino que son realmente fuertes y es muy difícil abrirlas y que, por instinto, ningún perro quiere abrir la mandíbula en una situación de pelea.

Incluso, comenta, que hace años un golden retreiver le destrozó el brazo y ella pudo salvar su extremidad precisamente porque la mordida de esa raza no era tan fuerte. Sugiere que la regulación de perros potencialmente peligrosos (PPP) debería ser por el peso del animal. Y que se deben esterilizar o vasectomizar por ordenanza (en Quito ya a existe la norma y no se la respeta) a estos perros para evitar mayores inconvenientes y reproducciones sin control.

El profesor James Serpell, etólogo canino de renombre mundial, ha estudiado ampliamente el comportamiento de los perros y ha señalado que «los problemas de agresión en los perros no pueden atribuirse únicamente a su raza, sino que están influenciados por una combinación de factores genéticos, ambientales y de crianza».

Cerrando el tema, cuando se toma la opción de aplicar eutanasia a un animal agresivo -que debe ser la última opción- es porque un etólogo ha brindado un diagnóstico en el que indica que no hay forma de rehabilitarlo. Debemos tener presente siempre que los animales no tienen culpa o responsabilidad alguna sobre los actos que realizan, son animales que aprenden de las conductas y hábitos de quienes conviven con ellos, al verse atravesados por crianzas inadecuadas responden instintivamente.

Luego de analizar que los perros no son agresivos por naturaleza y que, además, hay una gran estigmatización, procedemos a revisar lo que las personas tienen que aportar en éstos comportamientos.

Ser tutora responsable implica tomar medidas proactivas para garantizar que nuestros perros se desarrollen de manera segura y saludable, independientemente de su raza. Hay elementos básicos que se deben seguir para una correcta crianza de animales de compañía. La socialización temprana, el entrenamiento basado en el refuerzo positivo, la supervisión adecuada y la estimulación mental y física son pilares fundamentales para criar perros equilibrados y amigables.

Por supuesto que todos los puntos anteriores no son inherentes en los seres humanos. Adicionalmente, ninguna persona nace sabiendo cómo ser responsable y cómo brindar cuidados adecuados a los animales no humanos. La información nos debe llegar de cualquiera de estas dos formas: porque tenemos la iniciativa de investigar o porque el gobierno local y/o nacional nos capacita para hacerlo.  Y sí, la información debe llegar de esos dos lugares, considero incluso que de forma obligatoria.

Llevo 12 años siendo activista por el bienestar animal y los derechos de los animales no humanos. He podido evidenciar de primera mano la irresponsabilidad, la novelería y la ignorancia que priman en la gran mayoría de personas que tienen animales no humanos a su cuidado.

Desde no saber si adoptar o no, no saber qué darles de comer, no saber sus necesidades básicas y mucho menos sus comportamientos naturales. Luego, precisamente, por no tener presente nada de lo mencionado, estas personas los abandonan, por falta de espacio, falta de presupuesto, por divorcios, por fallecimiento de familiares, por alergias, entre otros temas.

No existe una planificación adecuada de cómo van a hacer para cuidar un animal, sólo existe el capricho y el deseo de entretenimiento, los ven como un peluche o un juguete nuevo, que aparentemente existe y va a vivir sin que su entorno se preocupe de ese ser.

Si la ciudadanía que tiene animales a su cargo tuviese el conocimiento de todo lo que implica cuidar un animal de compañía, pensaría dos y tres veces antes de convertirse en tutores. Y en este punto es cuando se involucran a los profesionales de la salud veterinaria y a las autoridades locales y/o nacionales quienes deben -por temas de salud pública y convivencia- educar y sensibilizar de forma urgente a la gente.

Incluso, según la veterinaria Cely, las personas deberían buscar un animal de acuerdo a su personalidad. Una persona que es nerviosa, temerosa o de muy mal genio no debería tener perros grandes y fuertes porque estos animales se pueden sentir inseguros o que no tiene un liderazgo para seguir.

Los medios de comunicación toman también un papel muy importante al momento de publicar en redes sociales o páginas web información referente a estos casos. Evitar el sensacionalismo y el amarillismo es fundamental. Hacer encuestas de si se asesina o no a un animal es, por decirlo menos, errado completamente. Se debe brindar información veraz con voces capacitadas desde el aspecto técnico y que las personas obtengan conocimientos en formatos con los que tienen contacto día a día, televisión, radio, Internet.

Como tutores responsables, debemos adoptar un enfoque integral para prevenir la agresividad en nuestros perros, independientemente de su raza. Es hora de superar los estereotipos negativos que rodean a los perros pitbull (u otras razas) y empezar a reconocer que la agresividad no es una característica inherente de la raza. La crianza responsable, la socialización adecuada y el entorno en el que se crían son factores determinantes para el comportamiento de cualquier perro, independientemente de su raza.

Alentamos a las comunidades, autoridades y legisladores a adoptar políticas basadas en evidencia científica y a enfocarse en la promoción de la educación responsable de los propietarios de perros en lugar de estigmatizar a una raza específica. Les invitamos también a que exista mayor control en la reproducción y venta de animales de compañía. Es hora de tratar a los perros -de cualquier raza- de manera justa y brindarles la oportunidad de ser parte de hogares amorosos y responsables.

 

Por Estefanía Pareja –  @TefaPF

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