Maquillaje presupuestario: cómo el Gobierno de Daniel Noboa infló números para mostrar una ejecución “exitosa”
La reciente difusión de datos oficiales sobre la ejecución presupuestaria del año 2025 en Ecuador ha encendido el debate en redes y en el ámbito económico, luego de que varios ministerios reportaran niveles de gasto superiores al 90 % del presupuesto asignado. Aunque a primera vista estos porcentajes sugieren una ‘gestión eficiente’, un análisis más detallado revela que estos números han sido impulsados por ajustes contables de último momento, lo que equivale a un ‘maquillaje’ estadístico para mejorar la percepción pública de la ejecución fiscal.
Según información difundida por Lupa Media, varios ministerios cerraron el ejercicio fiscal con cifras de ejecución elevadas. Sin embargo, estos porcentajes se lograron porque el presupuesto final fue reducido o ajustado a la baja en diciembre, justo antes del cierre del año fiscal. De esta forma, la proporción entre lo ejecutado y lo asignado se “infla”, dando la impresión de que se gastó la mayor parte de los recursos disponibles cuando en realidad se recortaron las bases sobre las cuales se medía la ejecución.
Este tipo de ajustes levantan dudas sobre la transparencia y el rigor de las cifras oficiales, sobre todo cuando el Ejecutivo busca mostrar avances en inversión pública y eficacia en la gestión de fondos. Críticos del Gobierno señalan que sin estos ajustes contables los resultados habrían sido mucho más modestos, y en algunos casos, las inversiones en áreas clave como educación o seguridad quedaron muy por debajo de lo que se necesita realmente.
Este fenómeno no es aislado. Datos oficiales muestran que gran parte del gasto del Estado está “atado” a compromisos sin flexibilidad, como pago de sueldos, deuda y transferencias obligatorias, lo que deja muy poco margen para ejecutar inversión real. Más del 80 % del presupuesto ya estaba comprometido en estos rubros antes de cualquier ajuste contable, demostrando una estructura fiscal rígida más que una supuesta “alta ejecución”.
Al final, mientras el Gobierno celebra cifras de ejecución cercanas al 100 %, la realidad fiscal del país —marcada por déficit crecientes, atrasos en pagos y subejecución de inversión pública real— apunta a que estos números fueron más un ejercicio de relato que de gestión eficiente.
1. El 73 % de ejecución que no lo explica todo
Según el Ministerio de Economía y Finanzas, al cierre de 2025 el Presupuesto General del Estado 2025 habría alcanzado aproximadamente 73 % de ejecución, con $30.003 millones ejecutados de un total de $41.100 millones asignados.
Si bien ese porcentaje parece robusto comparado con años anteriores, expertos advierten que gran parte de esa ejecución corresponde a gasto corriente —como pago de sueldos, transferencias y deuda— que no refleja inversión real en servicios o infraestructura.
2. Gastos “atados” que inflan la estadística
El 83 % del gasto total proyectado para 2025 está fijado por compromisos sin flexibilidad, como sueldos (34,9 % del total), intereses de deuda (13,9 %) y transferencias obligatorias (20,9 %). Esto representa más de $ 33.000 millones atados a gasto permanente, dejando poco espacio para inversión discrecional.
Esa rigidez significa que incluso si el porcentaje de ejecución se ve alto, gran parte del dinero no es realmente “activo” ni genera impacto directo en servicios públicos.
3. Ajustes de último momento para mejorar porcentajes
Un reporte reciente evidencia que varios ministerios ajustaron sus presupuestos finales en diciembre de 2025, reduciendo montos de base y así elevando los porcentajes de ejecución sin un incremento real del gasto efectivo:
- Un ministerio que tenía, por ejemplo, una asignación de USD 4 700 millones y gastó USD 2 600 millones, vería un 55 % de ejecución; pero si el presupuesto se reduce a $ 2.700 millones al final del año, el mismo gasto pasa a mostrar ~96 % de ejecución.
4. Sectores clave muestran baja ejecución real
Aunque el promedio general ronda el 70 %:
- El Ministerio del Interior cerró con solo 68,1 % de ejecución total y 56 % en inversión, una cifra preocupante dado el contexto de violencia que vivió el país en 2025.
- El Ministerio de Educación, pese a cifras infladas a fin de año, concluyó con 63 % de ejecución, muy por debajo de cifras gubernamentales anteriores.
5. Salud: la brecha entre cifras y realidad
Hasta octubre de 2025, datos muestran que el Ministerio de Salud Pública había ejecutado alrededor de 42 % de su presupuesto total de $4.797 millones, lo que equivale a unos USD 2 015 millones gastados, con atrasos en insumos como medicamentos y servicios externalizados.
Este contraste es significativo con los porcentajes finales “optimistas” que presentan ciertos informes del Gobierno.
6. Déficit fiscal y proyecciones que completan el cuadro
El Presupuesto 2025 proyectó gastos por USD 33 064 millones frente a ingresos de USD 27 439 millones, lo que arroja un déficit fiscal estimado en USD 5 624 millones, superior al déficit de 2024.
El resultado es que, aunque los porcentajes de ejecución se utilicen para mostrar mejor rendimiento, el contexto macroeconómico sigue marcado por déficit estructural y estrechez fiscal.
Los números compartidos por el Gobierno muestran ejecución por encima del promedio histórico, pero muchos de esos “avances” responden más a maniobras contables (como recortes de última hora en presupuestos codificados) que a un aumento real del gasto público en servicios y proyectos prioritarios. La estrategia —intencionada o no— de ajustar cifras a última hora y priorizar el gasto corriente sobre la inversión genera una percepción inflada de gestión eficiente, cuando en la práctica muchos sectores críticos presentan ejecución débil.

