«El pasaje no subirá ni un solo centavo»: el nuevo engaño del gobierno de Daniel Noboa, puesto a qu e incrementará un 25 %
El 25 de julio de 2026, el Directorio de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) aprobó, mediante la Resolución Nro. 020-DIR-2026-ANT, un incremento del 25 % en las tarifas del transporte público interprovincial e intraprovincial en todo el país. La medida entrará en vigencia el 1 de agosto y encarece rutas como Quito–Guayaquil (que pasa a USD 14,66) o Quito–Cuenca (USD 17,25).
El anuncio contradice, de manera directa y documentable, una promesa que el propio Gobierno repitió en cadena nacional y en diversas ruedas de prensa desde septiembre de 2025: que la eliminación del subsidio al diésel no encarecería el pasaje de los ecuatorianos. Este reportaje reconstruye esa promesa, identifica a los voceros que la hicieron y la contrasta con la decisión que hoy se traduce en una factura más alta para millones de usuarios del transporte público.
El origen de la promesa: la noche del 12 de septiembre de 2025
En una cadena nacional, cuatro miembros del gabinete del presidente Daniel Noboa anunciaron la eliminación del subsidio al diésel, que hasta entonces mantenía el galón en USD 1,80. El combustible subió esa misma noche a USD 2,80, un incremento del 55 %. Participaron:
- Sariha Moya, ministra de Economía y Finanzas.
- Roberto Luque, ministro de Transporte y Obras Públicas.
- Danilo Palacios, entonces ministro de Agricultura (posteriormente cesado).
- Harold Burbano, entonces ministro de Desarrollo Humano (hoy, de Trabajo).
Fue el propio ministro Luque quien pronunció la frase que se convertiría en la promesa central del Gobierno frente al temor de un alza en el transporte:
Roberto Luque, ministro de Transporte, aseguró que el pasaje «no subirá ni un solo centavo»
Luque sostuvo que el mecanismo para evitarlo sería un esquema de compensación directa a los transportistas: unos 23.300 choferes de transporte de pasajeros recibirían bonos mensuales de entre USD 400 y 1.000, financiados con parte de los recursos que el Estado dejaba de destinar al subsidio del diésel.
Por su parte, la ministra Moya enmarcó la medida como una redistribución de recursos: según ella, el subsidio le costaba al Estado unos USD 1.100 millones anuales, dinero que sería redireccionado hacia las nuevas compensaciones.
La Presidencia respaldó el mismo mensaje por escrito. En un comunicado oficial, el Gobierno explicó que el subsidio representaba una carga de USD 1.100 millones para las cuentas del Estado y que buena parte de esos recursos se perdían en contrabando, razón por la cual serían reorientados a programas sociales, entre ellos la compensación al transporte para evitar el alza del pasaje.
La promesa se repite: la vocera presidencial la ratifica días después
La garantía de que el pasaje no subiría no quedó en un solo anuncio. Días después, en medio del paro convocado por el sector transportista y organizaciones sociales en rechazo a la eliminación del subsidio, la vocera de la Presidencia, Carolina Jaramillo, reiteró el compromiso en una rueda de prensa en Latacunga. Jaramillo fue enfática:
La vocera presidencial sostuvo que no había ninguna razón para que hubiera una subida en el costo de los pasajes, y recordó que más de 23.000 transportistas recibirían el bono mensual prometido.
Jaramillo añadió, además, que las decisiones las tomaría exclusivamente «el Gobierno Nacional» y que no habría negociación con los sectores que rechazaban la medida, aunque sí espacios de diálogo.
La letra pequeña: una promesa con fecha de caducidad
Lo que en septiembre de 2025 se presentó como una garantía sin condiciones tenía, en realidad, un plazo. El mecanismo de compensación —los bonos mensuales a los transportistas— fue diseñado para durar unos meses, no de forma indefinida. Con el Decreto Ejecutivo 428, el presidente Noboa amplió esas transferencias directas a nueve meses, con el último pago realizado en julio de 2026.
Ese plazo se cumplió casi al mismo tiempo en que la ANT aprobaba el alza del 25 % en los pasajes. Según reconstruye Primicias, el reajuste tarifario se anuncia justamente «ante el final del esquema de subsidios estatales al transporte público», es decir, en el momento en que se agotó el mecanismo que, según el propio Gobierno, era la garantía de que el pasaje no subiría.
En paralelo, el precio del diésel —que en septiembre de 2025 se fijó en USD 2,80— había seguido subiendo dentro del sistema de bandas vigente desde 2026: para julio de ese año ya se ubicaba en USD 3,25 por galón. El 11 de julio de 2026, el presidente Noboa reformó además el Decreto Ejecutivo 306, que regula la compensación al transporte, para «adaptarlo a las nuevas condiciones del mercado internacional de combustibles» —un ajuste que, en la práctica, acompañó el cierre del ciclo de bonos y allanó el camino hacia el aumento tarifario.
El anuncio que rompe la promesa
El 25 de julio de 2026, casi diez meses después de que Luque prometiera que el pasaje «no subiría ni un solo centavo», el Directorio de la ANT —encabezado por su director, Luis Darío Villacrés— aprobó exactamente lo contrario: un Factor de Ajuste Tarifario único del 25 % sobre la estructura de costos operativos del transporte interprovincial e intraprovincial, que reemplaza las tarifas vigentes desde 2021.
Villacrés había anticipado el alza semanas antes en declaraciones a medios locales, y confirmó que el incremento del 25% regirá como un «ajuste puente» mientras la ANT desarrolla una metodología tarifaria definitiva. Entre las nuevas tarifas oficiales:
| Ruta | Nueva tarifa | Tarifa preferencial |
|---|---|---|
| Quito – Guayaquil | USD 14,66 | USD 7,33 |
| Quito – Cuenca | USD 17,25 | USD 8,63 |
| Guayaquil – Cuenca | USD 11,50 | USD 5,75 |
| Tulcán – Quito | USD 8,77 | USD 4,38 |
| Santo Domingo – Guayaquil | USD 9,92 | USD 4,96 |
| Manta – Guayaquil | USD 7,19 | USD 3,59 |
| Esmeraldas – Quito | USD 11,07 | USD 5,53 |
| Esmeraldas – Guayaquil | USD 16,39 | USD 8,19 |
La ANT dispuso además controles en las terminales terrestres para sancionar a las operadoras que cobren tarifas no autorizadas, aunque —según una fuente del sector transportista consultada por Primicias— hasta el cierre de esta nota las cooperativas todavía no aplicaban el alza porque la medida no había sido socializada formalmente con los usuarios. La FENACOTIP, el gremio que representa a los transportistas, no respondió a los intentos de contacto de este medio ni de Primicias.
El contraste, en una sola línea de tiempo
| Fecha | Hecho | Vocero / autoridad |
|---|---|---|
| 12 sept. 2025 | Elimina subsidio al diésel; asegura que el pasaje «no subirá ni un solo centavo» | Roberto Luque, ministro de Transporte |
| 12 sept. 2025 | Presenta la eliminación del subsidio como redistribución de recursos, sin mencionar alza de pasaje | Sariha Moya, ministra de Economía y Finanzas |
| Sept. 2025 (paro) | Reitera que «no hay ninguna razón» para que suba el pasaje | Carolina Jaramillo, vocera de la Presidencia |
| Sept. 2025 – jul. 2026 | Vigencia de bonos mensuales a transportistas (USD 400–1.800) como compensación, ampliados a 9 meses vía Decreto 428 | Presidencia de la República |
| 11 jul. 2026 | Reforma el decreto de compensación al transporte por el alza del diésel en el mercado internacional | Daniel Noboa, presidente |
| Jul. 2026 | Último pago del bono a transportistas; se agota el mecanismo de compensación | — |
| 25 jul. 2026 | La ANT aprueba un alza del 25% en los pasajes interprovinciales e intraprovinciales | Luis Darío Villacrés, director de la ANT |
| 1 ago. 2026 | Entra en vigencia el nuevo cuadro tarifario | — |
Lo que dice el Gobierno hoy
Ni la ANT ni la Presidencia han explicado públicamente, hasta el cierre de esta nota, la contradicción entre la promesa reiterada de 2025 —sostenida en al menos tres ocasiones por tres voceros distintos del gabinete— y la decisión de julio de 2026. El discurso oficial actual se limita a justificar el alza en el encarecimiento de los costos operativos: combustible, mantenimiento, repuestos, neumáticos y mano de obra, además de la falta de una revisión tarifaria «técnica» desde 2021.
Lo que sí queda establecido con las fuentes oficiales y periodísticas consultadas es que la garantía de que el pasaje «no subiría» nunca fue una política permanente, sino que dependió de un mecanismo de compensación con fecha de vencimiento —los nueve meses de bonos del Decreto 428— que el propio Gobierno dejó expirar en julio de 2026, apenas días antes de aprobar el incremento que había prometido evitar.

