febrero 13, 2026
OpiniónPortadaSebastián Vera

33/100: El funeral de la democracia en Ecuador

“En ocasiones, la verdad suena como odio a quienes odian la verdad”.

Malcolm X

La democracia en Ecuador, bajo el régimen de Daniel Noboa, ha muerto. Y se debe decir de esta manera, abiertamente, sin temor alguno. La democracia ha muerto, y el pequeño emperador bananero se pavonea por esto. Celebrará entre sonrisas falsas de esbirros premiados por su incompetencia, trabajo mediocre y pauta digital exacerbada el hecho de que el país, según Transparencia Internacional, tenga una calificación de 33/100 en el índice de percepción de corrupción (ocupamos el puesto 116 de 183) siendo la media mundial de 42. 

Y, para tranquilidad de nuestro valiente líder anodino, dos tercios de los países del mundo tienen una calificación menor a 50. No es casual que, hoy por hoy, la estupidez y la malicia se hayan tomado la institucionalidad, la diplomacia y lo público en todo el mundo. 

Y ciertos trasnochados dirán que “es cosa de la izquierda” para así salvar su ignorancia y su petulancia para elevarla a “análisis” y “crítica”.

Para satisfacción noboísta, junto con El Salvador, Ecuador está experimentando “una disminución de la transparencia y las libertades cívicas, con leyes que limitan el acceso de las ONG a la financiación y obstruyen sus operaciones, junto con la intimidación y la hostilidad hacia los medios independientes, lo que reduce la supervisión ciudadana y la capacidad de exigir cuentas al gobierno”. 

Y por supuesto que, al igual que la kakistocracia salvadoreña, la ecuatoriana debe replicar “modelos exitosos regionales”. Aquí, algunas de sus prácticas:

  1. La libertad de prensa…¿o propaganda controlada? 

¿Para qué tener medios de comunicación si se los puede comprar o, mejor aún, asignar dinero público a pauta para mentir descaradamente sobre los supuestos avances que tiene el país en todos sus frentes? O proponer reformas que controlen a medios y comunicadores de emitir cualquier comentario que los excelsos miembros del noboísmo consideren fuera de orden. Ah, y se me olvidaba: también se los puede presionar judicialmente como en el caso de Granasa.

Al gobierno se suma la institución estatal para quienes “la verdad es su meta sagrada”: las Fuerzas Armadas, quienes inclusive tendrán la potestad de calificar a medios que consideren “acreditados” según sus estándares para “fortalecer la gestión comunicacional institucional”.¿Acaso existe temor de que se continúen demostrando acuerdos que perjudican al país entero en cuanto a contratos con Defensa o prácticas de miembros de las FFAA relacionadas a tortura, desapaciones o muerte? 

¿La verdad meta sagrada o conveniente? 

También, de exigir información PÚBLICA, se tendrá un filtro mediático. Ya saben, por si acaso descubren más de lo que se supone deben verificar, contrastar o dar a conocer. Esto, obviamente, no aplica para medios de comunicación a quienes la pauta les llega mensualmente. Ya lo decía Richard Kapuscinski: “Cuando se descubrió que la información es un negocio, la verdad dejó de ser importante”. 

  1. Justicia… pero a quienes convenga

Podrás no ser partidario de Aquiles Álvarez, podrá parecerte un político más de todos los que existen en este país, pero hay algo que, a través de su captura, debe quedarte claro: la justicia es selectiva. ¿Por qué no se han investigado a los involucrados en casos de corrupción como Progen o ATM? ¿Cuándo responderán ante la justicia personas como Luis Alvarado, Cynthia Gellibert, Edgar Lama o Santiago Noboa? 

Acá la justicia es venganza, arma para quienes se enfrenten al caudillo o a sus amigos, instrumento de retaliación política para todos quienes no vean al Ecuador a través de gafas moradas. Y quienes apuesten por el silencio y la complacencia serán premiados con puestos diplomáticos en embajadas, presidencia de la Judicatura, más contratos a dedo, o, podrán reemplazar su imagen con la de un dibujo en sesiones virtuales de la Asamblea Nacional para decir que se está trabajando.

La fuerza sin justicia es tiranía. 

  1. El país solo es un invento de propaganda

Mientras Esmeraldas continúa bajo la más abyecta violencia y descuido, se dirá desde las voces del oficialismo que todo va viento en popa; se hablará de inversión en los jóvenes y en el deporte, discurso perogrullado del que se sirven para “justificar” su trabajo invisible; hablarán de índices estadísticos que confirman el avance hacia un país más justo, cuando realmente se falsea información o se utilizan datos a conveniencia; se dirá que El Nuevo Ecuador no es el Viejo Ecuador, pero solo resulta que se cambió de una careta boomer a una millenial. 

El Nuevo Ecuador avanza…hacia la ignominia, la estupidez, la persecución, la corrupción, la censura. 

Por Sebastián Vera

@sebis_vera

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