«Temo por mi vida»: José Serrano denuncia presuntas torturas en la cárcel del Encuentro
José Serrano, exministro del Interior y expresidente de la Asamblea Nacional, lanzó este 1 de septiembre de 2026 una grave denuncia desde la cárcel de máxima seguridad El Encuentro, donde permanece bajo prisión preventiva dentro del proceso por el asesinato del excandidato presidencial Fernando Villavicencio.
En un extenso mensaje difundido en X, Serrano aseguró que teme por su vida y por su integridad física y pidió la intervención de organismos internacionales de derechos humanos, así como de medios de comunicación nacionales y extranjeros.
Su denuncia, sin embargo, todavía no ha sido verificada de manera independiente. El propio Serrano pide que las cámaras de seguridad, registros médicos y demás evidencias sean preservados para comprobar —o descartar— sus acusaciones.
“Temo por mi vida y por mi integridad física”
“Escribo estas palabras desde la cárcel de máxima seguridad El Encuentro”, comienza Serrano. El exfuncionario afirma que desde su llegada al penal no recibe un trato compatible con la dignidad humana.
Según su versión, no tendría acceso regular a agua potable ni a artículos básicos de higiene como papel higiénico, jabón, pasta dental y toalla. También asegura que es obligado a comer en aproximadamente un minuto y que recibe insultos de los custodios.
Pero la denuncia más grave está relacionada con supuestas agresiones físicas.
Serrano afirma:
“Me golpean las uñas”.
Por ello solicita que un médico independiente examine sus manos y determine si existen lesiones y cuál habría sido su origen.
También asegura que ha pedido atención médica y acceso al dispensario del centro penitenciario sin recibir respuesta.
Estas afirmaciones corresponden, hasta ahora, exclusivamente a la versión del detenido y no existe una constatación pública independiente de que los hechos hayan ocurrido.
La pregunta sobre la boleta de prisión
Uno de los puntos centrales de la denuncia de Serrano es la cronología de su ingreso a El Encuentro.
El exministro sostiene que el 28 de agosto, a las 21:32, la Fiscalía habría solicitado judicialmente la boleta necesaria para ejecutar su prisión preventiva.
Serrano cuestiona entonces cómo pudo ser trasladado al penal y quién tomó la decisión de hacerlo.
La controversia tiene un elemento adicional: Daniel Noboa anunció públicamente el destino penitenciario de Serrano antes de que este llegara a Ecuador.
El presidente publicó el 28 de agosto: “Lo dijimos, lo cumplimos. José Serrano, ministro del Interior de Correa, nuevo huésped de El Encuentro. Ya mismo te toca a ti”, acompañado de imágenes relacionadas con la llegada del exfuncionario.
Serrano exige ahora que se haga pública la boleta con la que ingresó al centro penitenciario, incluyendo fecha y hora, y plantea una pregunta que deberá ser aclarada documentalmente: ¿Quién dispuso su traslado a El Encuentro y cuándo se emitió formalmente la orden?
Las fotografías dentro de una cárcel de máxima seguridad
Otro de los elementos más delicados de la denuncia tiene que ver precisamente con las fotografías que circularon tras su llegada.
El presidente Noboa publicó imágenes de Serrano dentro de El Encuentro. En ellas aparece con el cabello rapado y vestido con el uniforme penitenciario. La publicación fue acompañada por la palabra: “Hecho”.
Ahora Serrano sostiene que dentro de la prisión habría sido obligado a arrodillarse y posar para fotografías con una expresión determinada.
Según su denuncia, incluso le habrían dicho que esas fotografías serían enviadas al presidente de la República.
Por eso pide determinar:
- quién tomó las fotografías;
- qué dispositivo fue utilizado;
- quién ordenó obtenerlas;
- quién las recibió;
- cómo salieron de un centro penitenciario de máxima seguridad;
- y qué registros existen sobre su transmisión.
La petición de Serrano apunta directamente a una cuestión verificable: la trazabilidad de las imágenes.
Si existen archivos originales, metadatos, registros de dispositivos o bitácoras de funcionarios, estos podrían ayudar a establecer cuándo fueron tomadas y cómo llegaron a manos de terceros.
“Muestren las cámaras”
El pedido más contundente del exministro es la preservación inmediata de las grabaciones de seguridad.
Serrano solicita que se conserven las imágenes desde su ingreso al penal el 29 de agosto, incluyendo las cámaras de su celda, corredores, traslados, alimentación y cualquier momento relacionado con sus pedidos de asistencia médica.
También exige conservar los registros de alertas del sistema, bitácoras de los funcionarios y registros del dispensario médico.
Su argumento es directo:
“A quienes dicen que miento: no me crean. MUESTREN LAS CÁMARAS.”
El planteamiento convierte la denuncia en una cuestión que puede ser sometida a verificación documental. Si las cámaras funcionan y las grabaciones fueron conservadas, deberían permitir reconstruir buena parte de la rutina de Serrano y determinar si ocurrieron los hechos que denuncia.
Una cárcel diseñada para el aislamiento
El Encuentro es una de las cárceles de máxima seguridad construidas durante el Gobierno de Daniel Noboa. Información publicada tras el ingreso de Serrano describe un sistema de alta vigilancia, con una muralla perimetral de nueve metros, torres de vigilancia y un sistema de videovigilancia.
De acuerdo con reportes periodísticos, Serrano permanece solo en una celda. El ministro del Interior, John Reimberg, rechazó que su vida esté en peligro y aseguró que el detenido se encuentra aislado en una celda individual.
Es decir, existe ya una respuesta oficial que contradice el temor expresado por Serrano.
Pero esa respuesta tampoco resuelve las acusaciones concretas sobre supuestos golpes, falta de atención médica, fotografías o condiciones de alimentación.
De una protección contra la tortura a una prisión ecuatoriana
El contexto de su llegada a Ecuador hace todavía más relevante la denuncia.
Serrano permaneció detenido en Estados Unidos desde agosto de 2025 mientras enfrentaba un proceso migratorio. En mayo de 2026, una jueza estadounidense le negó el asilo, pero le concedió protección bajo la Convención contra la Tortura (CAT), una figura que impedía su deportación a Ecuador mientras estuviera vigente esa protección. EFE reportó entonces que la decisión suspendía su repatriación a Ecuador por considerar la protección prevista por la CAT.
Posteriormente, Estados Unidos terminó deportándolo por razones migratorias. Autoridades estadounidenses y medios ecuatorianos han señalado que no se trató de una extradición por el proceso penal del caso Villavicencio, sino de una deportación migratoria.
Serrano insiste precisamente en esa diferencia.
Su llegada ocurrió la noche del 28 de agosto. El avión aterrizó en Guayaquil aproximadamente a las 23:10 y durante la madrugada del 29 de agosto fue trasladado a El Encuentro, en Santa Elena.
El caso Villavicencio
Serrano enfrenta en Ecuador prisión preventiva dentro de la investigación por el asesinato de Fernando Villavicencio, ocurrido el 9 de agosto de 2023.
La Fiscalía lo procesa como uno de los presuntos responsables intelectuales del crimen. Serrano no ha sido condenado por estos hechos y mantiene su derecho a la defensa y a la presunción de inocencia.
La investigación ha involucrado además a otros procesados y ha incorporado testimonios y elementos relacionados con supuestos seguimientos a Villavicencio. Entre ellos está el testimonio de un expolicía que afirmó que agentes policiales habrían realizado seguimientos al candidato y vinculó esas operaciones con Serrano; esas afirmaciones forman parte del expediente y deben ser valoradas dentro del proceso judicial.

