ANTEP responsabiliza a Gobiernos desde 2019 por la crisis de combustibles y advierte que Ecuador profundiza su dependencia de derivados importados
Las largas filas registradas en estaciones de servicio de distintas ciudades del país este 12 de mayo de 2026, en medio del nuevo incremento de los combustibles que entró en vigencia hoy, volvieron a encender las alertas sobre la situación energética del Ecuador. Mientras el Gobierno insiste en que no existe desabastecimiento, la Asociación Nacional de Trabajadores de las Empresas de la Energía y el Petróleo (ANTEP) sostiene que el país enfrenta una crisis estructural provocada por años de abandono, específicamente desde 2029, de la infraestructura refinadora nacional.
Este martes se oficializó el nuevo ajuste de precios bajo el sistema de bandas vigente en el país. La gasolina Extra y Ecopaís subió a USD 3,16 por galón; el diésel alcanzó USD 3,10; mientras que la gasolina Súper llegó a USD 4,81.
Sin embargo, el aumento de precios no frenó las filas ni la preocupación ciudadana. Durante las últimas horas se reportaron largas esperas en estaciones de servicio y denuncias sobre restricciones en la venta de combustible, lo que motivó incluso controles de la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH) ante presuntos casos de acaparamiento.
Aunque el viceministro de Hidrocarburos, Eduardo Racines, aseguró que “no existe desabastecimiento de combustible en el país” y que el suministro opera con normalidad, desde ANTEP sostienen que el problema va mucho más allá de los rumores coyunturales.
En un comunicado difundido este 12 de mayo, la organización responsabilizó directamente al Gobierno de Daniel Noboa y a las políticas aplicadas desde 2019 por haber debilitado progresivamente la capacidad nacional de refinación y privilegiado la importación de derivados.
“Mientras la demanda nacional crece, la producción nacional cae progresivamente y las importaciones aumentan de manera sostenida”, señaló ANTEP, que afirma haber advertido desde hace años sobre las consecuencias de abandonar la inversión en refinerías, mantenimiento e infraestructura estratégica.
Según el gremio, la crisis actual es resultado de una política energética que permitió el deterioro de la capacidad refinadora del país, incrementando la dependencia de combustibles importados y dejando a Ecuador expuesto a las variaciones del mercado internacional.
El nuevo incremento de precios ocurre además en un contexto internacional marcado por el alza del petróleo debido a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y el aumento del crudo WTI, factores que impactan directamente en el sistema de bandas aplicado por el Gobierno ecuatoriano.
ANTEP sostiene que las consecuencias ya golpean directamente a la población. El encarecimiento de los combustibles repercute en el costo del transporte, la producción y toda la cadena económica nacional.
“El costo de estas decisiones termina recayendo sobre millones de ecuatorianos”, advirtió la organización, que además cuestionó que se haya favorecido a importadores nacionales y transnacionales mientras se debilitan las capacidades internas de refinación.
El gremio exige al Gobierno replantear la política energética nacional y priorizar la recuperación de la infraestructura petrolera y refinadora del país para reducir la dependencia externa y garantizar soberanía energética.
Mientras tanto, la incertidumbre persiste en las calles. Las imágenes de filas en gasolineras y el temor ciudadano a un eventual desabastecimiento reflejan una creciente desconfianza frente a la capacidad estatal de garantizar estabilidad en el abastecimiento de combustibles, en un país que, paradójicamente, sigue siendo productor de petróleo.

